miércoles, 31 de diciembre de 2008

AÑO NUEVO VIDA NUEVA ¿ O NO?

PROPÓSITO PARA EL AÑO 2009
Escribir ( copiar) en este blog, diariamente una frase, un texto, un pensamiento, una ocurrencia, a veces trascendente, otras hermosa, unas veces insustancial, o quizá genial que ayude a quien lo lea a sonreír, pensar, llorar, animar ó simplemente a seguir viviendo , siendo siempre conscientes de lo que dice la primera cita que tendremos presente todo el año :

Las citas celebres las crean los genios y las repiten los idiotas.

Que no me arrepiento de repetir aunque ya sé que no soy un genio, ¿ o si ?

lunes, 24 de noviembre de 2008

EL REY DEL TRAGABOLAS

Por primera vez , su madre le había dejado en aquel siniestro lugar que no conocía, entre un montón de niños como él , y se había ido diciendo que volvería, que no tuviera miedo, que se lo pasaría muy bien con sus nuevos amigos. El niño estaba acostumbrado al alboroto causado por los lloros de los demás niños, porque en su casa, con sus hermanos, siempre había mucho ruido y gran actividad, así que rapidamente observó a su alrededor tratando de averiguar lo que le esperaba en aquel sitio.

Era una sala grande , con grandes ventanales a un lado y unos taburetes distribuidos a los lados junto a las demás paredes. En una de ellas había una fila de colgadores donde estaban sus abrigos y en otra de las paredes había una gran pizarra negra con una mesita delante, y una silla en la que se sentaba una mujer muy, muy mayor, que con suaves palmadas y grititos trataba de calmar a los niños.

El niño seguía preguntándose qué hacía allí, porqué su madre le había dejado en aquel lugar, cuando hasta entonces siempre había jugado en su casa, y su madre o alguno de sus hermanos mayores estaban con él y nunca se había separado de ellos.

Sintió que aquella mujer vieja y delgada, vestida con una bata blanca, con los cabellos cortos y blanquecinos, no se parecía en nada a su madre, morena y bonita, de voz dulce y cariñosa, de movimientos rápidos , mirada siempre reluciente y alegre, y sobre todo, que siempre estaba allí, con él.

Siguió mirando alrededor, olvidándose de los lamentos de los demás niños , tratando de encontrar algo que le explicara la causa de estar en aquel lugar y fue entonces cuando lo vió.

Cuando vio aquello comprendió de repente todo lo que le rodeaba y supo porque todos los niños lloraban. Por un momento se sintió traicionado por su madre, pero aterrorizado , buscó la puerta de salida mientras gritaba llamándola , ya que la tendría que explicar que la habían engañado para dejarle solo en semejante sitio. Ahora, sabía porque estaban todos allí, quería volver a casa y agarrarse a su madre y pedirla que le cambiase por cualquiera de su hermanos, no importaba cual.

Pero la puerta de salida ya estaba cerrada y la mujer se había acercado y le hablaba suavemente en un tono cariñoso que el no esperaba y que le tranquilizó por un momento, mientras pensaba que su madre se había ido después de darle un montón de besos y prometer volver muy pronto a buscarle, así que debía encontrar un modo de escapar y dejó de llorar, mientras miraba de reojo al rincón donde había visto al monstruo.

Estando en brazos de aquella mujer se sintió un poco mas seguro y se atrevió a mirar a aquello que enseguida le recordó a uno de tantos de los que había oído hablar a sus hermanos; el ogro, el sacamantecas, el hombre del saco, ..Todos se comían a los niños y estaba claro que había caído en la trampa y esa era la razón de que los niños estuvieran allí.

Estaba claro que aquel bicho inmenso se los iba a comer a todos. ¿ porque si no tenia aquella boca tan grande.? Allí estaban todos para servir de alimento a aquel bicho, tal como en las historias que le contaban sus hermanos mayores. Y ahora resultaba que estaba en aquella habitación de la que no le dejaban salir, en la que todos estaban atrapados para servir de comida a aquel monstruo verde, muy alto y gordo, con grades ojos y una gran bocaza abierta y negra por la que cabía claramente cada uno de los niños.

Mientras, la mujer había logrado que la mayor parte de los niños se tranquilizaran y dejaran de llorar y les dispuso a todos a su alrededor. Con la voz suave intentaba convencerles de lo bueno que era para todos lo que estaban haciendo y les prometió que pronto estarían jugando y cantando y después volverían a casa con sus familias.

El niño no creyó absolutamente nada, pero decidió que lo mejor era seguir la corriente a la vieja, e intentar salir de aquel lugar y librarse de ser devorado por el bicho verde que aún estaba en un rincón de la habitación.

Después , la mujer comenzó a animarles a cantar una canción y todos la siguieron , mientras que el niño vigilaba al monstruo, esperando que éste se decidiera por alguno de ellos para comenzar a devorarles.

Al fin, la vieja se dirigió al rincón, cogió al bicho con las dos manos y con evidente esfuerzo lo empujó hasta el centro de la habitación y dispuso a todos los niños enfrente. El niño supo que había llegado el momento, pero sin saber como, se encontró delante de los demás niños, el primero ante el monstruo.

La mujer se acercó a el y le explicó lo que ella llamaba el juego. Le entregó dos enormes bolas de madera y y le dijo que debía lanzarlas y conseguir que el monstruo se las tragase. En eso consistía el juego. El niño comprendió que si el monstruo se comía las bolas no se comería a los niños y vio su salvación en el lanzamiento de las bolas, comprendió que podría salvarse y salvar a los demás niños si lograba que el bicho se saciara con las bolas.

Así que , dispuesto frente al monstruo, con las piernas ligeramente separadas, pero firmemente clavadas en el suelo observó a su enemigo, sus grandes ojos y su enorme boca negra , y le lanzó decidido la primera bola que fue directa a la bocaza y el monstruo se la tragó y se hundió en sus entrañas entre los aplausos alborozados de sus compañeros. La segunda bola siguió el mismo camino y el niño decidido a salvar a todos los niños, pidió a la mujer que le diese mas bolas y le dejase lanzarlas hasta que el monstruo se hartara y se olvidara de ellos. La mujer le premió con mas bolas y el niño las lanzaba una a una contra la bocaza sin fallar ninguna.

Los demas niños, gritaban como locos y aplaudían al que se había enfrentado al monstruo y les había salvado, y llegó un momento en que la mujer intentó que los demás niños lanzaran también, pero ninguno de ellos consiguió meter otra bola por la boca del monstruo, solo el niño no fallaba nunca. Estuvo un buen rato lanzando bola tras bola, hasta que la mujer le convenció para que lo dejara y devolvió el bicho al rincón. Había vencido al monstruo.

Después la mujer les permitió salir, y efectivamente, allí estaba su madre y rapidamente le contó lo que había pasado, como se enfrentó al monstruo y había salvado a todos sus nuevos amigos. Aunque tuviera que volver mas días, ya sabia lo que tenía que hacer.

Al día siguiente y todos los demás, el niño al llegar a la clase lanzaba unas cuantas bolas al monstruo, sin fallar jamas y así él y todos sus compañeros sobrevivieron a aquel curso de párvulos de la Escuela de Solocoeche, y su nombre se hizo famoso en toda la escuela y su fama perduró durante muchos años y todos los niños que por allí pasaban conocieron la hazaña de aquél que venció al monstruo, aquél al que todos llamaron " Jesusin, El Rey del Tragabolas"

El Arca Negra

Bilbao, Noviembre de 2008.


sábado, 20 de septiembre de 2008

CONTRA LA S.G.A.E. ( GUERRERIAS III)

V.- ¿ Cuando se enterará la S.G.A.E. que los televisores son aparatos RECEPTORES , y que son los EMISORES los que ya han pagado los derechos de autor?
¿ No será que es la S.G.A.E. la que piratea y roba cobrando dos veces por lo mismo ?

VI.- Cuando Arguiñano canta en sus programas de televisión, ¿Paga los derechos de autor por interpretar esas canciones ?. Si yo grabo ese programa, ¿ Debo pagar los derechos a Arguiñano, al autor original ó a ambos?

VII.- Cuando cocino en mi casa una receta de un famoso cocinero, ¿Debería pagar sus derechos de autor? ¿ Estoy pirateando, por ir en contra de la industria cocineríl?. ¿ Porque no se asocian los cocineros y crean algo similar a la S.G.A.E, y cobran a todos los que copian sus recetas?. De paso, podrían exigir un canon por la venta de sartenes y cacerolas, por si acaso se usan para copiar sus recetas originales.

VIII.- Si el autor de una obra literaria escasamente cobra un 5% del precio final , ¿ Porque la S.G.A.E. se limita a exprimir al comprador con canones y costes añadidos y no lucha por aumentar el porcentaje del autor a costa del 95% de ganancia de los intermediarios ?. ¿ A quien defiende la S.G.A.E., a los autores ó a los intermediarios ?.

IX.- De acuerdo, no son intermediarios, son necesarios. ¿Pero es la S.G.A.E. la que defiende a los editores, impresores, publicistas, distribuidores y libreros, ó solo a los autores ?. Si todos estos viven del autor, ¿ Porque no son ellos los que les cuidan más ?.
Si se trata de defender la industria de la creación, ¿ Porque no lo hacen los intermediarios, que son los dueños ?. ¿ Porque la S.G.A.E. carga sobre los usuarios finales, y no defiende a los autores ante los intermediarios ?.


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viernes, 19 de septiembre de 2008

EL CINE ESPAÑOL Y LA GUERRA CIVIL.

HISTORIAS DE LA POSGUERRA.
MISERIA MORAL
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Primera parte

La producción cinematográfica española sobre la guerra y sus consecuencias posteriores se ha visto incrementada en estos días por la película "Los girasoles ciegos", adaptación de J.L.Cuerda, con guion de R. Azcona, de la obra del mismo titulo de Alberto Mendez.

Al margen del interés del relato o los relatos originales , se da el caso de que la película reincide con obstinación en contar la historia de la posguerra con unos ingredientes ya vistos insistentemente en otras películas actuales que pueden formar todas unidas un nuevo genero cinematográfico: cine de posguerra.

A parte de unas excepciones que más adelante comentaremos, el cine de posguerra contiene siempre los mismos personajes: Primero y principal; El niño, un niño despistado e inocente que es casi siempre el motor de la historia. Después, invariablemente la madre, madre coraje, luchadora, aun pasivamente , por sobrevivir y sacar adelante una familia ( actualmente este papel lo borda Maribel Verdú), y un padre , exiliado interior y prisionero de su pasado, que pasa el rato como puede, sin enterarse de nada, viviendo como un vencido.

Tampoco falta el cura fascista, beligerante y paranoico, los militares falangistas, arribistas y vengativos y la Guardia Civil, cruel y sanguinaria.
Casi todas estas películas se reconocen fácilmente porque en su titulo aparecen siempre alegorías poeticas sobre animales y plantas ( mariposas, girasoles, etc ) ó alusiones al tiempo ( verano,otoño, invierno, ! nunca la primavera!)

Lo primero destacable es que ninguna de estas películas ha superado , pero todas lo han intentado, el modelo inicial, sublime y extraordinario de " El espíritu de la colmena", en el que solamente aparecen claramente definidos la niña, el padre y la madre, y los demás personajes prácticamente no existen .

Otro elemento curioso es la elección de la época: ¿Porque se insiste últimamente en los primeros años de la posguerra?.¿ Porque hay tan pocas sobre la guerra ó la preguerra?. No hay prácticamente películas de la guerra, y las que hay, o son comedias ( "La vaquilla)", ó panfletos ("Libertarias "), o relatan vicisitudes colaterales de civiles (" Ay , Carmela" ). No hay ninguna que utilice hechos bélicos reales para narrar la historia.

No hay que olvidar que el cine franquista utilizó el genero bélico prácticamente desde las primeras producciones de la época para su formación propagandística y quizás sea éste el motivo de las reticencias actuales. Otra causa puede ser el alto presupuesto que requieren estas producciones y acaso también que el cine actual no sepa filmar una batalla. ( Alatriste). Una de las películas más renombradas, " Tierra y Libertad", de K. Loach es una coproducción y está narrada desde el punto de vista de un combatiente extranjero.

Respecto a las historias de antes de la guerra, no existen apenas películas que analicen la situación de aquellos momentos y las que se han hecho se limitan a narrar situaciones en forma de comedia (" Belle epoque "), o de experiencias en entornos comprimidos y cerrados.

De todas estas obras se desprende un afán reivindicativo , que hace suponer que no todas las heridas estan cerradas y que todavía no se puede contar la historia sin un cierto maniqueísmo que solo se acabará con el tiempo y el reconocimiento y la superación de que aquello fue una guerra civil.

Es curioso comprobar que al final del franquismo y en los primeros años de la transición se realizaron gran cantidad de películas que desarrollaban historias referentes a la guerra civil ( "Pim, Pam, Pun , Fuego", "Las bicicletas son para el verano", "El largo verano del 36 " ) y parecía que se abría un gran campo para el cine libre y sin trabas, pero hasta ahora , después de treinta años de democracia, casi podemos afirmar que las películas más ilustrativas de la época son precisamente las realizadas en pleno franquismo desde " El verdugo", El extraño viaje", "Plaza Mayor", y " La caza", que aun no se desarrollan en los primeros años de posguerra, pero estas sí que ponen un nudo en la garganta con semejante miseria moral.

( Continuará)


domingo, 14 de septiembre de 2008

MAS GUERRERIAS

II.- - Aquí una guerra.
- Aquí un paisano, un pagano.

III.- No hay guerra santa, ni justa ni cruzadas, solo hay muertos inocentes.

IV .- Las guerras son como las monedas, todas son caras y cruces.

sábado, 13 de septiembre de 2008

!! A HACER PUÑETAS!! (GUERRERIAS )

El día que estalle la tercera guerra mundial, que tiren la primera bomba atómica en mi casa. Después , allá ustedes.

viernes, 12 de septiembre de 2008

BERCEDO, MORAS Y VINO.

GRACIAS, NO BEBO


Bercedo es un pueblo situado al norte de la provincia de Burgos , al que fuimos a veranear en el año 1955. Yo tenía cinco años y mis padres tenían entonces siete hijos, cuatro chicos y tres chicas, con los que subimos a un tren con locomotora de carbón y viajamos entusiasmados hasta el pueblo. Era la primera vez que salíamos tan lejos y para mí aquello era completamente nuevo.

Nos instalamos en una casona de dos pisos , ocupando la planta baja, que m¡s padres habían alquilado para todo el verano. La casa estaba muy cerca de la estación del tren y a un lado había un pozo, en el que habitaban gran cantidad de ranas y enormes sapos, que saltaban por todas partes y causaban un horrible concierto de penetrantes ruidos por las mañanas. Había que tener cuidado al pasar por allí por no pisarlas y con frecuencia entraban en casa y mi madre las expulsaba a escobazos.

También estaba la estación , donde de vez en cuando paraba alguno de los trenes que circulaban dejando un reguero de polvo negro, traían el correo y algún vecino subía ó bajaba de resolver compromisos en la ciudad.

Mi padre también llegaba en tren los sábados y se volvía el domingo para su trabajo. Un día nos anunciaron que pasaría un tren rapidísimo en viaje de pruebas . Todo el pueblo se preparó para verlo pasar y todos nos quedamos sorprendidos y chasqueados, porque de repente algo pasó de lado a lado de nuestra vista y solo vimos una estela plateada y brillante, como una exhalación, dejando tras de sí un penetrante silbido, pero ninguna señal de polvo ni chimenea.

Detrás de la casa se extendían las eras, por las que jugábamos acercándonos a los bueyes, que no dejaban de trabajar ni un solo día. Más lejos estaba el rio, en el que en un remanso en que se ensanchaba nadábamos protegidos por unas enormes ruedas de camión que hacían de flotadores. Las mañanas las pasábamos en las eras o el rio y las tardes las dedicábamos a las moras.

Mas allá de las eras, donde el terreno se elevaba, había una pared de zarzales que nos separaba del bosque que se extendía hacia arriba por los montes cercanos. Por las tardes, mis hermanos mayores y yo íbamos hacia las zarzas a coger moras. El zarzal era muy extenso y estaba cargado de innumerables racimos de moras, que no se acababan nunca , y al final de la tarde volvíamos a casa con las cestas llenas de moras, las manos y los brazos cubiertos de arañazos y la ropa tintada con el morado de la fruta.

En casa, después de comer las moras a puñados, mi madre reunía las que quedaban y las trituraba con azúcar, formando un caldo oscuro que nos bebíamos ansiosos. A veces eso era todo cuanto cenábamos y desde luego que quedábamos saciados.

Aquél día era Domingo, mi padre había comido con nosotros y durante su siesta, en la mesa había quedado su vaso de vino sin retirar. Era un vaso grande, lleno de vino hasta arriba, de un color exactamente igual a lo que bebíamos los días que recogíamos moras. Con mis padres en la siesta y mis hermanos en la calle jugando, entré en la cocina para beber agua y cuando ví el vaso en la mesa, solo para mí, no dudé un momento y me lo bebí sin darme cuenta que el sabor era completamente distinto al de las moras.

Poco me acuerdo de lo que ocurrió después, pues la borrachera fue morrocotuda y creo que todos se precipitaron a ver que era lo que me pasaba ; primero un largo periodo de euforia delirante bailando y sosteniendome con dificultad y después nauseas y retortijones de tripas hasta que entré en un sopor profundo, adormecido entre mareos y subidas y bajadas volando sobre lo que me rodeaba.

Fueron unos sueños en los que se alternaban los momentos felices y eufóricos con las lamentaciones y miedos por inmensos monstruos que se aparecían dando vueltas alrededor, persiguiéndome , mientras el suelo se hundía bajo mis pies. En algunos momentos escuchaba la voz de mi madre, intentando calmar mis pesadillas.

La resaca fue inmensa y duró varios días en los que no pude hablar ni comer. Nadie se explicaba lo ocurrido y ni el médico que vino a verme dió una razón para todo aquello. Poco a poco me recuperé y volví a estar como siempre. Después todo se olvidó y no se volvió a hablar del asunto, porque los problemas de los niños en mi familia de ocho hermanos se sucedían unos a otros y había que olvidar el anterior para afrontar el siguiente.

Sin embargo, yo no he vuelto a probar una gota de vino en mi vida y solo el mero hecho de olerlo me produce nauseas insuperables. Ahora nadie de mí familia recuerda aquella tarde, pero yo la recuerdo cada vez que alguien me ofrece una copa de vino y respondo: Gracias, no bebo.

El Arca Negra.
Septiembre 2008